Mi experiencia sobre las mastitis es que hay básicamente tres tipos de mastitis:
Mastitis típica.
La que todo el mundo conoce, que cursa con fiebre alta, de 39-40ºC, y síntomas inflamatorios locales típicos: muchos síntomas locales como tumor (en este caso edema o congestión mamaria), dolor, rubor (piel roja) y calor.
Esta patología es una urgencia de lactancia y no recomiendo demorar el tratamiento esperando los resultados del cultivo, pero sí podemos recoger una muestra de leche de ambos pechos e iniciar el tratamiento empírico. Los resultados del cultivo suelen estar disponibles en 3-4 días y entonces podremos ajustar el tratamiento.
Mastitis subclínica:
Son aquellas mujeres, con un pecho aparentemente sano, sin ningún síntoma externo, tienen un dolor moderado o severo. Observamos una toma y la paciente tiene dolor aunque la postura es aparentemente correcta. A veces los bebés, que antes mamaban fenomenalmente, empiezan a soltar la teta muchas veces durante la toma. Otras veces el bebé deja de ganar peso sin explicación aparente. Os animo a todos a pedirles un cultivo de leche a estas madres, ya que os llevaréis una sorpresa: el dolor está causado por una mastitis.
Mastitis leve o alteración de la flora del pezón:
Mastitis causada por una cantidad generalmente pequeña de bacterias, que causa un dolor leve. Se acompaña con frecuencia de síntomas leves en la areola y el pezón, que están eritematosos, sonrosados, a diferencia del resto de areola, con pigmentación marrón.
La dificultad de esta mastitis es precisamente obtener un cultivo positivo, ya que con mucha frecuencia los laboratorios microbiológicos informan el cultivo como positivo o negativo sin dar el resultado de cuántas unidades formadoras de colonias encuentran, y si la paciente tiene dolor, necesitamos que nos informen de cualquier cantidad y un antibiograma que nos oriente para el tratamiento.
Las alteraciones de la flora se podrían considerar un tipo de mastitis subclínicas, pero para mi gusto merecen mención aparte por el bajo recuento de colonias que se suele identificar en el cultivo y la necesidad de tratamiento empírico a que nos conduce la falta de identificación de microorganismo en algunos casos.
La OMS en su documento del año 2000 ya habla de la importancia del cultivo para el tratamiento de las mastitis, pero, para mi gusto, falla al sugerir un antibiótico concreto sin que hayan evidencias sólidas de la superioridad de un antibiótico respcto a otro. Para mi gusto, la falta de evidencias se debe a la gran variedad de microorganismos que pueden causar una mastitis, por lo que es fundamental disponer del cultivo y el antibiograma, para identificar el microorganismo causante de la mastitis de nuestra paciente.
El antibiograma también es fundamental porque las bacterias causantes de las mastitis son con frecuencia resistentes a antibióticos, no sólo las causantes de las mastitis típicas, sino también de las subclínicas y las alteraciones de la flora del pezón. En algunos casos podemos esperar el resultado antes de iniciar el tratamiento antibiótico, mientras que en otros, el dolor es tan intenso que es necesario realizar un tratamiento empírico, como comentamos en el caso de las mastitis típicas, y también en algunas mastitis subclínicas.
En ninguno de los tres tipos de mastitis está indicada la supresión de la Lactancia, sino todo lo contrario, el amamantamiento frecuente es el primer paso para la curación de la mastitis, junto con la hidratación oral abundante, los analgésicos, el reposo en cama con el bebé para facilitar precisamente el descanso de la madre y la Lactancia a demanda, las hojas de col y la antibioterapia tras la realización de un cultivo de leche de ambos pechos. Comparto con vosotros un comentario que lancé al espacio a través de Facebook hace poco:
Esperando que os sea de utilidad este pequeño resumen. Gracias a María Rendo por sus aportaciones.En ninguno de los tres tipos de mastitis está indicada la supresión de la Lactancia, sino todo lo contrario, el amamantamiento frecuente es el primer paso para la curación de la mastitis, junto con la hidratación oral abundante, los analgésicos, el reposo en cama con el bebé para facilitar precisamente el descanso de la madre y la Lactancia a demanda, las hojas de col y la antibioterapia tras la realización de un cultivo de leche de ambos pechos. Comparto con vosotros un comentario que lancé al espacio a través de Facebook hace poco:
Si cuando tenemos anginas, no tiramos la saliva,
cuando tenemos mastitis no tiramos la leche
Dra. Rocío Martín-Gil Parra
Consulta Médica de Lactancia

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